Una mañana con el Cadete A en Valdebebas

Leo del Val

Un sábado del mes de Enero con mucho sol y frío. Me invitan a acudir a Valdebebas, la ciudad deportiva del Real Madrid donde juegan el Cadete A de la Escuela de San Blas y el Real Madrid B en el último partido de la primera vuelta.

En la grada Juan del Pino, Paco Ramírez y José Luis Pérez González, los dos primeros miembros de la Junta Directiva de San Blas, el tercero es el director deportivo de las categorías superiores. Se nota la presencia de las madres y padres de los jugadores, que ya calientan motores. "¡Vamos San Blas, a por ellos!" Los seguidores blancos, serios, ni se inmutan con el trámite liguero. Tras un comienzo ilusionante cae el primer gol merengue, después un palo y más ocasiones de gol.

"No pasa nada, vamos, vamos chicos, hay que estar encima de ellos y nos dejarles pensar", grita una madre forofa de San Blas.

El árbitro pita el final y llega el descanso. "Lo mejor de la primera parte ha sido el resultado, podían haber caído dos más", decía Pérez González. Del Pino lo tenía claro: "El Madrid tiene la flor y nata de la categoría, pueden escoger donde quieran, además están muy bien posicionados y tocan mejor", explicaba en plan didáctico.

Ramírez no abría la boca, se fue a Valdebebas a recibir al concejal del distrito, que había prometido ver a los chicos, pero al final no pudo acudir. "Esta no es nuestra liga, nos la jugamos contra el Majadahonda y otros equipos que están por debajo de la clasificación, no pasa nada si perdemos", decía.

Apisonadora merengue

Nada más empezar la segunda parte dos goles más (3-0). Las madres, sin embargo, seguían gritando. "Nos están mareando, pero vamos a remontar el partido, venga chavales a correr". Un gol más y se acabaron las ilusiones. "Me gusta vuestro portero, a pesar de la goleada, el central y un centrocampista", decía un técnico de la Federación Madrileña.

Los entrenadores de San Blas, Ricardo y El Lobo, se desgañitaban desde el banquillo. "Enrique apoya a tu compañero; Guevara encima al contrario; Jesús corta a la primera y déjate de historias". Con el cuarto gol cambian al portero y nada más salir al terreno de juego llega la manita. "Yo me voy, no aguanto más, son una apisonadora", decía Del Pino, a pesar de todo merengón confeso.

Ramírez y Pérez aguantaron hasta el final para ver el 7-0 definitivo. "No es nuestra liga, pero siempre es una ilusión para los chicos y familiares jugar en Valdebebas", decían. Mientras, llegaba un cochazo conducido por Zinedine Zidane. "Ese ha sido uno de los pocos fichajes acertados de la era Florentino", aseguraba un padre, mientra su hijo solicitaba un autógrafo. "Al menos Cristiano ha saludado", decía la hermana muy ilusionada por la deferencia del portugués. Un par de perdices cruzaban rápidamente la calzada en la impoluta Ciudad Deportiva del Real Madrid. La experiencia ha merecido la pena. Les esperamos el último partido de liga en la Avenida de Guadalajara.

Cadete A
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